INFRAESTRUCTURA EDUCATIVA EN IQUIQUE Y SU APORTE AL DESARROLLO URBANO Y MODERNIDAD 1930-1970 por Víctor Valenzuela

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Introducción

Durante el año 2010, se llevó a cabo, una investigación que permitió corroborar la importancia de las edificaciones modernas construidas en Iquique entre 1930 y 1970. Esta indagación señaló tres aportes al desarrollo local, donde se pudo constatar “que esta arquitectura es la que sienta las bases funcionales y programáticas de la ciudad contemporánea, al dotar de obras e infraestructuras de uso público y privado que evidencian el desarrollo económico, social y cultural de Iquique, gracias a la visión de un Estado protector con una fuerte carga de vanguardia y progreso sumado a una postura cooperativista por parte del mundo privado” (Valenzuela, 2011, p. 7).

La infraestructura educativa desarrollada en Iquique, especialmente por la Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales (SCEE), mediante la ejecución de los denominados Grupos Escolares o Escuelas concentradas, caracterizadas por ser “conjuntos de gran tamaños emplazados en manzanas completas” (Torres, Atria, Valdivia, Díaz. 2014, p.113), dotó a la ciudad de singulares edificaciones que plasmaron un sello arquitectónico y se convirtieron en referentes de una nueva forma de hacer ciudad junto con potenciar el progreso urbano local.

Bajo esta premisa y tomando en primera instancia, la Escuela Santa María (1937), junto a las Escuelas N°2, y N°4 [1] , (1941-1943), son un claro ejemplo de lo mencionado. Su lenguaje arquitectónico, programa, expresión formal y años en que son construidas, posiblemente se asocian a los arquitectos Gustavo Mönkeberg y Jose Aracena “quienes marcaron la línea arquitectónica de la institución desde el modelo modernista de la época, y que haría énfasis en una arquitectura funcional, con una programa adecuado a las demandas educacionales de la época, siendo una marcada imagen institucional de carácter monumental y solidez estructural” (Casas. 2007, p. 76)

Fig. 1: Catastro Equipamiento Urbano Educacional. Fuente: Catastro realizado por el autor. Elaboración: Alejando Hidalgo en base a Plano de Iquique. IMI.

Al revisar la trayectoria histórica y urbana de estas edificaciones se evidencian antecedentes relevantes que permiten señalar que “el conjunto de establecimientos diseñados conforman una producción arquitectónica, en el cual se pueden establecer como parte del patrimonio moderno del país, tanto por ser obras que intentan dar cobertura a una política de masificación de la educación, con espacios diseñados especialmente para el desarrollo de tales actividades bajo los principios de funcionalismo e higienismo en una estética y lógica racionalista.” (Torres et.al. 2014, p.113), y en Iquique no fueron la excepción.

De una u otra manera los establecimientos que son mencionados en este artículo, tienen la particularidad de presentarse como “un edificio de carácter cívico y republicano; un “palacio” y “representación del estado educador.”(Browne. 2004, p. 13), ya sea por su presencia urbana, monumentalidad y pertenencia en relación al contexto social en donde se emplazaron, ya sea, en la periferia que comienza a gestarse o al renovar las zonas degradadas de aquel entonces.

Trayectoria histórica urbana.

Los establecimientos educativos desarrollados en Iquique entre 1930 a 1970, se pueden clasificar, de acuerdo a su expresión arquitectónica, programa y características formales, de la siguiente manera:

a) Establecimientos Monumentales

Las principales característica de estas edificaciones, radican en la ocupación total de la manzana urbana o gran parte de ésta, las que se presentan como obras racionales, unitarias y solidas ante el espacio urbano, destacando la Escuela Domingo Santa María (1937) que fue el primer establecimiento educacional en la ciudad, y que recoge los postulados higienistas, junto con situarse como una obra de adelantamiento urbano al igual que el mercado municipal, fomentó el desarrollo urbanístico en el área central de Iquique, contando con un auditorio que fue utilizado para eventos artísticos y manifestaciones culturales, no sólo para la comunidad estudiantil, sino también para toda la ciudad.

A esta categoría se suman, las ya mencionadas Escuelas N°2 y N°4, las que al revisar la prensa escrita fueron publicados sus momentos más importantes, así por ejemplo, el 6 de febrero de 1941, se informó la entrega de “un moderno y amplio edificio escolar que albergaría las escuelas N°2 y N°3 que funcionaban en locales completamente inadecuados”, señalando que este estalecimiento tendría una capacidad para 700 alumnos y que lamentablemente no pudo optar a utilzar la manzana completa para funcionar como un Grupo Escolar, ya que sólo recibiría a niñas y que la Escuela N°4 se conformaría como Escuela de Hombres, señalando posteriormente que el 8 de octubre de 1941 se comprarían los terrenos de la manzana completa para su ejecución.

Finalmente, la Escuela de Artesanos, como se conocía a lo que fue el Liceo Industrial (1944-1950), y posteriormente Liceo Politécnico, emplazado frente al Parque Balmaceda, es otro referente de impacto urbano positivo. Este establecimiento comienzó a gestarse durante agosto de 1942, mediante una campaña que duró aproximadamente ochos años y que involucró tanto a entidades privadas como públicas, además de algunos sindicatos obreros, para obtener los recurso económicos y materiales de construcción, siendo inaugurado de forma oficial el 02 de Octubre de 1950, por el arquitecto Mario Bravo, quien presumiblemente pudiera ser su proyectista, por su activa participación durante todo el proceso de este edificio. No obstante, fue inaugurado de manera parcial pues su director Raúl Torres Lobos, escribe a parlamentarios de la región en mayo de 1959 para que apoyen el término de la faenas. En su carta señaló que:

“Establecimientos como éste, contribuye decididamente a solucionar gravísimos problemas sociales y económicos de numerosos hogares humildes, casi paupérrimos. Aunque sólo dispone de precarios medios materiales para realizar la función educacional y para alcanzar la educación integral del hombre del futuro, este aporte a los hogares podría ser mucho más amplio y eficaz si los señores parlamentarios le concedieran a la Escuela la atención que merece por su importancia regional y la ayuda económica que le corresponde por sus apremiantes necesidades.”

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Fig 2_Equipamiento Urbano Educacional. De Izq a der.: Escuela Santa María; Escuela Paula Jara Quemada (ex N°2); Liceo Industrial. (Ex Escuela de Artesanos) Fuente: Diario El Tarapacá

b) Establecimientos en serie

Bajo este criterio están los establecimientos que forman parte de un proceso de estandarización de la SCEE, caracterizados por líneas modulares o por las clásicas formas de peinetas mediante pabellones dispuestos estratégicamente con la finalidad de generar una seria de patios interiores.

En esta modalidad se encuentran; las Escuelas Centenario (1966) ubicada en terrenos donados por la colonia china en 1910, según consta el diario el cavancha del 30 de abril de 1966. La Escuela Eduardo Llanos (1964) y la Escuela Gabriela Mistral (1964), todas ubicadas en las periferias urbanas de la época y atendiendo a la falta de equipamiento urbano educacional en vista del aumento paulatino de la población a raíz de algunos procesos migratorios de la época.

Son también parte este criterio de clasificación, el Liceo de Hombres Bernardo O’Higgins ó A-7, emplazado en toda una manzana en plena zona típica de Avenida Baquedano (1952 – 1965) y el Liceo Comercial (1965).

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Fig 3_Equipamiento Urbano Educacional. De Izq. a Der.: Liceo Comercial; Liceo Bernardo O’Higgins Fuente: Carlos Martinez “Facebook Fotos Ochenteras

c) Establecimientos singulares

Finalmente el último tipo de establecimiento, presenta evoluciones formales que no se habían desarrollado hasta este momento, ya sea por incorporar elementos medioambientales como parte del edificio y de ciertas novedades en el tema estructural.

Por lo que, serán muestra de lo señalado como el Liceo de Niñas, posteriormente A-11 (1951-1959), se convierte en otro buen ejemplo de este periodo progresista de la ciudad y que al igual que algunas obras ya descritas enfrenta un largo proceso para su ejecución, el que es iniciado en noviembre de 1951, cuando son adquiridos los terrenos para su construcción, y que recién es informada el 18 de julio de 1953, por la Dirección de Obras Públicas [2]. Este edificio fue diseñado por el arquitecto Mario Muñoz y las obras estuvieron a cargo del Domingo Matte y Cía. Esta moderna construcción fue entregada a la comunidad el 28 de marzo de 1960 y dentro de las características formales que presentaba, destacaba un quebrasol que recorría toda la fachada en su dos niveles superiores y que hace aproximadamente cinco años fue reemplazada lo que hizo perder su impronta original.

La nota informativa que realizó el periodíco local, 17 de febrero de 1959, señaló que el edificio posee “hermosas líneas de construcción diseñadas con base en las más modernas concepciones de la arquitectura funcional”.

Finalmente y como una excepción el Colegio Don Bosco, primer establecimiento católico de Iquique, construido por la orden religiosa de los Salesianos, es un referente oportuno de una nueva formalidad y diseño al incorporar un gran volumen de salas de clases y que es inaugurado por el Obispo de la Diócesis de Iquique Pedro Aguilera Narbona, 16 de agosto de 1959.

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Fig 4: (Izq) : Liceo A-11 Fuente: Archivo fotográfico Rodrigo Fuentealba . Fig. 5 (Der) Colegio Don Bosco Fuente: Carlos Martinez “Facebook Fotos Ochenteras”

Condición actual y comentarios finales

Condición actual y comentarios finales

Después de la revisión de estas obras emblemáticas para Iquique, se puede señalar que entre las funciones anexas a las labores educativas, debieron cumplir ciertas medidas, entre las que se destacan a continuación:

1. Contribuir a consolidar las periferias urbanas a medida que se expande la ciudad hacia el sur y el nororiente, emplazándose en sectores estratégicos y muchas veces deprimidos socialmente.
2. Se conformaron en referentes barriales e hitos urbanos.
3. Se constituyeron en verdaderos epicentros de actividades culturales al contar con recintos apropiados para eventos artísticos y culturales.

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Fig. 6: Condición actual establecimientos educacionales De Izq. a der: Nueva Escuela Santa María; Escuela Placido Villarroel; Escuela Paula Jara Quemada; Liceo Politécnico; Liceo Bernardo O’Higgins; Liceo A-11. Fuente: archivo fotográfico del autor


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Fig. 7: Condición actual establecimientos educacionales De Izq. a Der.:Colego Don Bosco; Escuela Gabriela Mistral; Escuela Eduardo Llanos; Instituto Comercial; Escuela Centenario. Fuente: archivo fotográfico del autor

En la actualidad, la mayoría de los inmuebles se encuentran de un regular a un buen estado de mantención, pero lamentablemente de los once establecimientos mencionados, uno fue demolido en su totalidad (Escuela Santa María y reemplazada por una nueva construcción en el mismo lugar) y los otros han sufrido modificaciones que van desde la incorporación de estructuras tipo galpón en patios de todos los establecimientos, adición de recintos sin tener en consideración lo existente, ya sea en lenguaje o materialidad, sustracción de elementos compositivos y funcionales, como en el Liceo A-11, hasta la transformación total de su fachada principal, como sucedió en el Liceo Bernardo O’Higgins, no exento de polémica como se registra en la Revista de Arquitectura N°11, de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile (2000).

Entonces resulta oportuno, repasar lo señalado por Manuel Moreno y Carolina del Campo, quienes advierten sobre “las características de inestabilidad compositiva de la arquitectura moderna siendo un hecho relevante a ser considerado en el trabajo de recuperación de una obra. Esto implica que los grados de modificación son posibles, sin desvirtuar el carácter de la obra, los que serían mayores a los del patrimonio ‘clásico’ considerado en todas las normativas y recomendaciones internacionales.” (2001, p. 42), como se ha puesto en evidencia en los casos ya mencionados.

Hoy, se deben hacer los esfuerzos para la revalorización de la arquitectura moderna, lo que también incluye a los edificios proyectados por la SCEE, puesto que, como plantea Claudia Torres, proveyeron a “Chile de una red de edificios modernos para la educación primaria y secundaria a partir de estudios concretos y específicos sobre el espacio educativo” y reforzaron la “imagen del Estado a través de una acción de intervención directa en la mayoría de las ciudades y pueblos del territorio.” (Torres. 2015, p.99), como sucedió en Iquique, en donde aún, como en muchas otras ciudades, este tipo de infraestructuras educativas se encuentran vigentes y en pleno uso.

En Iquique, la puesta en valor del patrimonio moderno no es tarea sencilla, teniendo presente, el excesivo valor que se le ha dado al patrimonio salitrero y hasta cierto grado, la fuerte especulación inmobiliaria, que ha influenciado en las decisiones de la autoridad de turno y que han permitido la demolición de edificios e infraestructura de líneas modernas [3] para dar paso a edificios de altura, tiendas comerciales y edificaciones de dudosa calidad arquitectónica.

No merece discusión alguna el reconocer que el “desarrollo de un país depende en gran medida de la educación” (…) y que se debe considerar la “construcción de escuela y liceos, la vivienda, la industria y los problemas urbanos como agentes de la modernización de Chile”, (Téllez. 2006, p. 202), función que deben volver a cumplir los nuevos establecimientos educacionales indistintamente del lugar en dónde se proyecten, como sucedió con las obras educativas modernas que se plasmaron en la ciudad.

Imagen Principal: Maqueta Liceo de Niñas de Iquique Fuente: Boletín Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Publicas. Primer semestre de 1959

Notas al pie:

    1. Posteriormente se denominaron Escuela Paula Jara Quemada y Escuela Placido Villarroel respectivamente.
    2. Esta obra fue publicada como proyecto, por la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, en su boletín del primer semestre de 1959, y donde exponen la maqueta, planos de planta y cuadro informativo de la obra.
    3. Valgan Como ejemplo, La Gobernación Marítima, Escuela Santa María, Cine Délfico, Municipalidad de Iquique, casa del deportista, Casino y Balneario Municipal, entre otros.