EL CONJUNTO HABITACIONAL EXEQUIEL GONZÁLEZ CORTÉS, UN EJEMPLO PARADIGMÁTICO DE LA UTILIZACIÓN DE LA ESCALA DE BARRIO SUSTENTABLE por Luis Silva

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Entre los esfuerzos gubernamentales realizados en el siglo XX, para resolver la problemática de la habitación popular, se generaron diferentes propuestas para el diseño de conjuntos de vivienda social, algunas de las cuales son consideradas paradigmáticas de ese período y que con el paso del tiempo, se han transformado en un buen ejemplo para poder hacer frente a los graves problemas de segregación e inequidad, que presenta el desarrollo urbano de nuestro país.

Una de estas obras, reconocidas como una de las más paradigmáticas realizadas por la Corporación de la Vivienda en la década del sesenta en Chile, fue el Conjunto Habitacional Exequiel González Cortés, realizado a través de un llamado a concurso público por CORVI en esos años. (Benévolo, 1987, p.789-790). Debido a su ubicación cercana al Estadio Nacional, las autoridades propusieron que este conjunto albergara a las delegaciones asistentes al Campeonato Mundial de Futbol de 1962, y de esta manera amortizar en parte la inversión realizada para la construcción del conjunto. El diseño de este proyecto fue una propuesta de gran sensibilidad y acierto en la utilización de escala sustentable, para la articulación de los espacios colectivos. El trabajo se realizó en tres niveles de actuación. Primero, en la gran escala, la relación del conjunto con el contexto urbano. Después, la escala intermedia, articulación de las vecindades al interior del conjunto y, finalmente, la escala pequeña, diseño del acceso y la vivienda.

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Fig. 1 Vista maqueta Unidad Vecinal Exequiel González. Fuente: Hernán Edding

A su vez, los arquitectos concibieron simultáneamente la vivienda mínima y su forma de agregación en la ciudad, con una gran sensibilidad por relacionarse con la trama urbana del sector. (Eliash, 1989, p.128) El conjunto fue diseñado por dos oficinas que ganaron el primer lugar del concurso, una fue el grupo TAU y la otra el despacho de Pablo Hegedus. [1]

El proyecto fue pensado como una Unidad Vecinal, concepto que había servido para proyectos estatales de clase media (San Martín, 1992). En este sentido, cabe destacar que el concepto de “Unidad Vecinal”, utilizado en Chile, tomaba algunos aspectos de la idea inicial que Clarence Perry planteó en 1929 (Tordesillas, 2006, p. 67-68). Su propuesta desarrollaba a grandes rasgos, que se podía diseñar un espacio comunal en la ciudad, organizado en torno a un centro comunitario, con escuelas y equipamientos, ubicados a cinco minutos caminando desde las viviendas. En esa época, esta propuesta hacía frente a dos problemáticas que se planteaban en la planificación urbana de la ciudad, que eran: “cómo distribuir los equipamientos en la ciudad y cómo recuperar los valores comunitarios que la gran ciudad tendía a diluir” (Benabent, 2006, p.40) [2]. Al respecto, se debió considerar que, si bien desde la perspectiva sociológica es difícil demostrar que la delimitación física de estas unidades pudiera lograr una integración social, no obstante, desde la perspectiva del arquitecto y los profesionales de la planificación, este sistema se presentaba como una buena alternativa para estructurar la ciudad (Benabent, 2006).

Por otra parte, uno de los arquitectos que utilizó este sistema de organización en Latinoamérica fue José Luis Sert. Con la publicación de “Can our cities survive?” (Becerra, 2012), en 1942, la unidad vecinal se presentaba como modelo válido para la organización de la ciudad, “describiéndola como un conjunto formado por grupos de viviendas y servicios comunitarios rodeados de espacio y de otros elementos capaces de conducir a mejorar las condiciones de vida” (Schnitter,2005).

En 1947, los arquitectos del grupo TAU tuvieron la posibilidad de conocer de primera mano estas ideas de parte de Paul Lester Wiener, cuando dictó una charla en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile, en la cual explicó los diferentes proyectos que se encontraba realizando junto a Sert. En su exposición, explicó las ventajas de las unidades vecinales y los núcleos de vivienda diseñados a escala humana, “con todos los servicios y comodidades necesarios, separados entre sí por áreas verdes, pero unidos eficazmente al centro cívico por vías que no significan peligro para nadie”[3] . Y después, a modo de consejo les manifestó: “No muchas escuelas y pocos estadios; no muchos estadios y pocas viviendas; todo debe estar en estrecho acuerdo con las necesidades reales del conglomerado”[4], y para dar un ejemplo les habló de la Ciudad de los Motores, en Brasil.

Por otra parte, para organizar proyectos como unidades vecinales, la Corporación de la Vivienda debió primero realizar estudios para definir la necesidad de metros cuadrados necesarios por persona y, de esta manera, determinar patrones en base a poblaciones representativas. Para esta labor los profesionales de la Corporación estudiaron y analizaron la densidad que se podía alcanzar en los conjuntos residenciales y la relación porcentual que se podía establecer en el uso del suelo, entre las viviendas, circulaciones, áreas verdes y servicios comunes.

Al mismo tiempo, se determinaron sectores demográficos para la postulación a las viviendas, y se verificó que la proporción de viviendas a construir estaba primordialmente ligada a la capacidad de pago de los obreros y empleados. A continuación, se estableció una clasificación de los diferentes estratos de viviendas a las que podían acceder los postulantes y se definió que las viviendas medias serían de 35 a 84 metros cuadrados, correspondiendo esta última superficie, a un programa de cuatro dormitorios, destinadas para obreros y empleados de rentas bajas.[5]

Ésta fue la población que pudo acceder a vivir en la “Unidad Vecinal Exequiel González”. En la figura 2, se observa el plano de ubicación del conjunto, contiguo al estadio Nacional en la comuna de Ñuñoa, cercano al centro de Santiago. Esta ubicación en el interior de la ciudad consolidada, fue común en los proyectos financiados por las cajas de empleados, ya que sus afiliados de clase media podían acceder a créditos por parte de la banca nacional (San Matín, 1992, p.41).

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Fig. 2 Vista conjunto Unidad Vecinal Exequiel González. Fuente: Dibujo Luis Silva

En relación con el diseño del conjunto habitacional, en ese período el jurado manifestó que el equipo de arquitectos liderado por Pablo Hegedus, poseía un mejor diseño de las viviendas, pero que los arquitectos de TAU presentaban un mejor emplazamiento de los edificios conformando mejor los espacios públicos.[6]

El programa del concurso consistía en construir tres mil viviendas, las cuales debían ser distribuidas de la siguiente manera; un 10 por ciento de departamentos para cuatro personas, un 50 por ciento para cinco personas y el 40 por ciento restante, para seis personas. Además, había que considerar el equipamiento típico para una unidad vecinal, como un centro educacional y comercial.(Edding, 1964). Durante el desarrollo del proyecto, la cantidad de viviendas diseñadas definitivamente fueron dos mil seiscientas unidades, por lo cual se estableció que la escuela se diseñaría para atender a quinientos alumnos como máximo (Edding, 1964).

El terreno considerado por la CORVI para la construcción del proyecto abarcaba una superficie de 28 hectáreas, el cual era un predio sin calles interiores, donde los profesionales pudieron diseñar libremente el conjunto, como se observa en el plano de la “Unidad Vecinal Exequiel González Cortés”.

Para la implantación urbana del proyecto la solución adoptada fue la denominada súper-manzana, sin tráfico de vehículos a través de la población. Se proyectaron penetraciones que dieran acceso, en número suficiente, desde las tres avenidas circundantes como Av. Grecia, Lo Encalada y Av. Carlos Dittborn. Todas las viviendas se ubicaron a menos de sesenta metros de los accesos. De esta manera, se generó un circuito peatonal interior protegido del tránsito vehicular, que permitía el recorrido seguro de los residentes.

Analizando la conformación urbana de los edificios longitudinales en torno a patios notamos su relación con el sistema de “bloques a redent” construidos en diferentes lugares de Europa en esos años.

Este sistema proponía que la “fachada de los edificios podía independizarse de la alineación de la calle, retranqueándose de la misma y permitiendo, así, crear a intervalos regulares patios ajardinados abiertos a la calle” (Pérez, 2005, p.68). Uno de los ejemplos más interesantes de este tipo de implantación en el terreno corresponde a la Casa Bloc construida en Barcelona en la década del treinta, diseñada por Sert, Torres y Subirana, quienes conciben un tipo de vivienda adaptada a una nueva idea de ciudad (Pizza, 1997, p.167).

Este proyecto fue una de las obras urbanístico-arquitectónicas más importantes del GATCPAC (Benévolo, 1987, p. 659) y consistió fundamentalmente en la construcción de un bloque que retranqueaba algunas de sus fachadas alineadas a las calles para integrarse en el tejido urbano existente. “De este modo, el espacio libre privado no era introvertido, interior a la manzana, sino que se abría a las calles” (Pérez, 2005)[7] . El edificio consideró seis plantas y un corredor cada dos de éstas, para ingresar en los departamentos dúplex.

Por su parte, los bloques del conjunto Exequiel González Cortés consideraron cinco plantas y un corredor con departamentos dúplex en el segundo y cuarto nivel. Estos pasillos conectaban todos los bloques permitiendo la relación entre los vecinos y el contacto visual con las áreas verdes.

En relación con el diseño de las áreas verdes, el equipo de arquitectos había conocido la experiencia urbanística y proyectual de Cornelis Van Eesteren, cuando éste viajó a Chile en 1958.[8] En esa ocasión, el arquitecto holandés recomendaba una distancia óptima para el diseño de un área verde pensando en la familia, planteando que la “distancia máxima entre toda vivienda y un área verde de destino exclusivo para el descanso de la madre y del niño lactante y párvulo, debía ser de 400 metros” (Van Eesteren, 1959, p.7). Al mismo tiempo, explicaba que la ciudad debía considerar la densidad de sus barrios cuidadosamente (Van Eesteren, 1959, p.15). Los arquitectos, organizaron la Unidad Vecinal mediante vecindarios de trescientas viviendas aproximadamente; “para nosotros fue muy importante el poder recrear la vida de barrio que se daba en Santiago, por eso que fue muy significativo acotar el espacio en el exterior de los edificios”.[9]

Para esta labor, el grupo utilizó como referencia barrios tradicionales de Santiago, cómo el barrio “Estación Central” o el barrio “Matadero” (Franz, 2001, p.104), los cuales eran considerados lugares precarios pero con una gran vida urbana.

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Fig. 3 Fotografía de uno de los patios. Fuente: Hernán Edding

Los profesionales diseñaron diferentes vecindarios del proyecto, conformando patios interiores, destinados a áreas verdes y juegos infantiles. Además, se estableció un sistema de comunicación peatonal que relacionaba todos los patios y sectores, con las zonas de jardines.

Así, el estudio, fue articulando el espacio colectivo y la escala de los edificios, favoreciendo las relaciones de la comunidad. En ese sentido, debemos destacar que vivir en estos vecindarios era una experiencia nueva para muchos de sus habitantes, quienes debían adaptarse a este “alojamiento colectivo”. (Martínez, 2005, p.95)

Al trabajar con la idea de barrio, los arquitectos, buscaban favorecer la vida en comunidad, sobre todo como posibilidad de organización solidaria de los obreros y sus familias. Asimismo, esta situación permitiría que los residentes se identificaran con su vecindario y el lugar donde habitaban.

Un aspecto importante para que los habitantes se apropiaran de los patios, fue el diseño de departamentos en el nivel de terreno. De este modo, se logró la conformación de espacios, los cuales fueron ocupados por vecinos de los bloques más cercanos. También, se generaron circulaciones en el segundo y cuarto nivel, que vinculaban los diferentes bloques a través de puentes y configuraron una especie de portales de acceso, a los patios comunitarios. (Becerra, 2012)

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Fig. 4: Imagen del corredor. Nótese la conexión con el otro bloque de vivienda. Fuente: Hernán Edding

Los puentes de conexión entre los edificios, se pueden apreciar en la fotografía de la figura 4. También, en esta imagen percibimos el trabajo honesto con el material y la utilización del pasillo exterior como símbolo de la vida colectiva.

La optimización constructiva de este corredor nos evoca, en cierta medida, las viviendas en galería de la colonia Törten, de Hannes Meyer, sobre todo en el uso del ladrillo y la utilización estandarizada de los elementos constructivos.[10]

Al mismo tiempo vemos un detalle de estos pasillos de conexión en el segundo nivel, que demuestra la preocupación de los arquitectos por generar vinculaciones en altura, entre los edificios.

Finalmente, vemos el trabajo de los muros de carga en los testeros y la modulación de los elementos en las fachadas principales. Al respecto, uno de los arquitectos planteaba: “con distintas variaciones dentro del módulo tú generas la variedad del conjunto, entonces la gente se identifica con el departamento donde vive, que en ciertas características es diferente al de los otros propietarios”. [11]

De esta manera, los arquitectos utilizaban el concepto de unidad y variedad, para generar dentro de una misma modulación estandarizada, una característica propia para cada departamento.

Como ya se indicó, en el centro de la “Unidad Vecinal Exequiel González Cortés”, se concibió un espacio jerárquico donde se ubicó el área de equipamiento de todo el conjunto. Ahora bien, durante el desarrollo del conjunto surgió la idea de proyectar una torre que sirviera de hito del conjunto.

La ubicación de esta torre produjo un gran debate entre los dos equipos; al respecto, el arquitecto Ricardo Carballo recuerda el incidente en los siguientes términos: “yo proponía que la torre se ubicara como un hito que se viera desde la avenida Grecia, pero Julio Mardones planteaba que debía situarse en el interior del conjunto, donde finalmente se ubicó”.[12]

Carballo imaginaba el edificio como un hito urbano, para ser visto en una gran avenida de la ciudad, en cambio, Julio Mardones lo pensaba como un hito que marcara el “corazón”, de la vida comunitaria de la unidad vecinal.

Con el paso de los años la torre ha cumplido su rol como hito del conjunto, representando un signo reconocible del lugar por parte de los habitantes.

En esta línea, algunos investigadores manifiestan que: “el centro de la Villa parece ser a la vez el corazón de este cuerpo de piedra. Es ahí donde la mayoría de los encuentros ocurren” (Martínez, 2005, p.73). Además, cuando se les planteó a los alumnos de la escuela básica de la villa que dibujaran el lugar donde vivían, algunos niños dibujaron la torre como ícono del centro de la unidad vecinal (Martínez, 2005, p.102).

Por otra parte, en relación con la trama urbana los arquitectos utilizaron un sistema de patrones para ir generando la articulación del espacio público y los diferentes bloques. En el plano de planta se observa la ubicación de un tipo de bloque emplazado hacia el norte para permitir el perfecto asoleamiento oriente poniente de las fachadas. Esta disposición permitió la conformación de espacios libres acotados facultando la circulación entre diferentes zonas del conjunto.

Aquí se manifiesta claramente la visión sustentable que tenían los arquitectos en cuanto al asoleamiento de las viviendas. El bloque fue concebido con una altura de cinco niveles destinados a viviendas con departamentos tipo dúplex en el segundo y cuarto piso servidos por un corredor central.[13] La vivienda tipo estaba compuesta de estar-comedor, cocina y baño de visita en primer piso y de tres dormitorios más baño completo en el segundo piso. Así se logró generar una zona de vida privada con control de ruidos, y una zona pública donde se realizaba la vida familiar.

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Fig. 5 Fotografía de uno de los edificios con corredor exterior recién inaugurado. Fuente: Hernán Edding

La fachada principal del edificio se orientó hacia el norte permitiendo, por un lado generar una gran fachada continua hacia la avenida Grecia, y por el otro, producir el acceso a las viviendas mediante un agradable corredor exterior orientado hacia patio interior del vecindario. Los departamentos fueron concebidos con doble fachada, lo cual permitió una considerable habitabilidad y condiciones sustentables de las viviendas, debido a la excelente ventilación cruzada y a la óptima iluminación de éstos (Torrent, 2006, p.60-77).

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Fig. 6 Axonometría departamento dúplex Casa Bloc y Unidad Exequiel González Cortés Fuente: Dibujo Luis Silva

En la axonometría del dúplex, notamos en cierta medida la relación con las unidades habitacionales del proyecto Casa Bloc, donde la cocina se ubicó hacia el corredor permitiendo que el estar quedara alejado de los ruidos exteriores. En éstas, también distinguimos que las dimensiones de los recintos se adaptaron a los requerimientos del programa previo y a la optimización de las superficies (Torrent, 2006, p.67).

Así hemos examinado la importancia otorgada por los arquitectos al trabajo con la articulación de las diferentes escalas del proyecto, llegando incluso a diseñar el mobiliario de las viviendas, ya que debido a la producción en masa se había producido la democratización del confort para los diferentes sectores de la sociedad.

Para concluir, cabe destacar que los arquitectos de este proyecto trabajaron simultáneamente con el objeto arquitectónico y su emplazamiento urbano, con la célula y el conjunto, con la vivienda y el barrio, es decir, con la parte y el todo, tratados como fenómenos férreamente vinculados. Para lograr la articulación de estos fenómenos y de la intimidad del espacio privado con el ámbito público, los arquitectos crearon lugares a diferentes escalas del proyecto. En la escala general del diseño trabajaron con la creación de patios relacionados a los vecindarios, que originaron interesantes lugares de encuentro y de vida en comunidad entre los habitantes.

Por esta vía, el equipo introdujo en el diseño de los edificios toda su concepción ideal y social para estimular la vida colectiva de los habitantes, la cual ha presentado una muy buena aceptación por parte de los residentes de este conjunto y que, con el paso de los años, ha transformado a la unidad vecinal Exequiel González Cortés, en una de las obras más importantes del patrimonio de la arquitectura en Chile.

Notas:

  1. Oficina de Pablo Hegedus, Ricardo Carballo y Rodolfo Bravo. “Taller de Arquitectura y Urbanismo”. (TAU ) Integrantes: Julio Mardones, Gonzalo Mardones, Pedro Iribarne, Jorge Poblete y Sergio González
  2. El autor citando a Keller, explica que la unidad Vecinal serviría, entre otros aspectos, para “1º introducir un principio de orden físico en los caóticos y fragmentados conjuntos urbanos; 2º reintroducir los contactos locales, cara a cara, en la anónima sociedad urbana, ayudando por tanto, a recuperar algo del sentimiento de comunidades”.
  3. Entrevista a Paul Lester Wiener. Revista Arquitectura y Construcción Nº 10, septiembre 1947, p.18
  4. Entrevista a Paul Lester Wiener. Ibídem
  5. “Plan Habitacional Chile”, Corporación de la Vivienda, 1963, p. 11
  6. CARVALLO, Ricardo. Conversaciones con el arquitecto. Ricardo Carballo se tituló de arquitecto en la Universidad de Chile. Fue ayudante del profesor Roberto Dávila en la misma universidad. En 1943 fue nombrado profesor de taller en la Universidad de Chile cargo que desempeño hasta 1976. En el año 1948 viajó junto a un grupo de arquitectos a conocer la ciudad de Brasilia. Ha participado en numerosos concursos y ha impartido clases en diferentes universidades del país.
  7. Henard llama a esta disposición edificación a redans, y la propone para la reedificación de las franjas lineales de terrenos disponibles gracias a la desafección de las fortificaciones.
  8. Cornelis Van Eesteren viajó a Chile en 1958 y trabajó en el Instituto de Vivienda, Urbanismo y Planeación de la Universidad de Chile para el anteproyecto Plan regulador de Osorno.
  9. POBLETE, Jorge. Conversaciones con el arquitecto
  10. Colonia Törten, construida por Hannes Meyer, en Alemania.
  11. CARBALLO, Ricardo. Conversaciones con el arquitecto
  12. CARBALLO, Ricardo. Conversaciones con el arquitecto
  13. Esta alternativa permitía la construcción de edificios de cinco pisos sin ascensor.

Libros

    1. BENÉVOLO, Leonardo. Historia de la Arquitectura Moderna. 6a. ed. ampliada, Barcelona: Gustavo Gili, 1987.
    2. BENABENT, Manuel. La Ordenación del Territorio en España: Evolución del Concepto y de su Práctica en el Siglo XX. Sevilla. Universidad de Sevilla, 2006
    3. ELIASH, Humberto. MORENO, Manuel. Arquitectura y modernidad en Chile 1925 – 1965. Una realidad múltiple. Santiago (Chile): Ediciones Universidad Católica de Chile, 1989
    4. FRANZ, Carlos. La muralla enterrada: Santiago, ciudad imaginaria. Santiago, Planeta, 2001
    5. PÉREZ, Javier. Manzanas, bloques y casas: formas construidas y formas del suelo en la ciudad contemporánea. Valencia: Universidad Politécnica de Valencia, 2005
    6. PIZZA, Antonio; FREIXA, Antonio. J. LL. Sert y el Mediterráneo. Barcelona: Col.legi d´Arquitectes de Catalunya, 1997
    7. RYBCZYNSKI, Witold. La Casa: Historia de Una idea. Nerea, 2006
    8. SAN MARTÍN, Eduardo. La Arquitectura de la periferia de Santiago, experiencias y propuestas. Santiago (Chile): Editorial Andrés Bello, 1992
    9. SCHNITTER, Patricia. “Modelo de ciudad latinoamericana según José Luis Sert”. ARTE Latinoamericano del Siglo XX: otras historias de la Historia. Rodrigo Gutiérrez (Director). Zaragoza. Universidad de Zaragoza, 2005
    10. Téllez, Andrés. (Comp.) Vivienda Multifamiliar en Santiago 1930-1970. Santiago de Chile, UC y UDP, 2006
    11. TORRENT, Horacio (2009). “Habitación moderna: técnica y proyecto”. En: TÉLLEZ, A. Vivienda multifamiliar en Santiago 1930-1970. Santiago: Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad Diego Portales y DoCoMoMo-Chile.
    12. VAN EESTEREN, Cornelis. Anteproyecto Plan regulador de Osorno. Instituto de Vivienda Urbanismo y Planeación. Universidad de Chile, 1959

Seminarios

  1. EDDING, Hernán. “Estudio de un conjunto habitacional población Exequiel González Cortés” Seminario. Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Santiago (Chile), Universidad de Chile, 1964.

Congresos

  1. BECERRA, José. “Unidad Vecinal Exequiel González Cortés. Articulación del espacio colectivo en la ciudad moderna”. IV Seminario DOCOMOMO Chile. Concepción. Chile. Noviembre, 2012
  2. TORDESILLAS, Antonio. “La unidad vecinal ‘rural’: del Parque Central a Vegaviana”. En La arquitectura Norteamericana: motor y espejo de la arquitectura española en el arranque de la modernidad (1945-1965). Pamplona (España): T6 Ediciones, 2006

Proyectos de Investigación

  1. MARTINEZ, Soledad; Moreno, Marcela: Informe “Villa Olímpica”, en Comunidad e Identidad Urbana. Historia de Barrios del Gran Santiago: 1950:200, Santiago, Proyecto Fondecyt, 2005.